Por: Mónica Márquez
21 de mayo de 2011
Ante una estética que ha sido dominada por la escena occidental, la aportación de artistas orientales resulta enriquecedora al producir obras que no están constituidas bajo los códigos de occidente en las cuales subyace un lenguaje estético que derivan en obras y piezas con ciertas características o guiños que son fácilmente identificables. En sus instalaciones Tiravanija propone espacios novedosos, decoraciones del lugar inusuales, para proponer otro sentido de la instalación en el mundo del arte.
En su obra “open house”, Tiravanija realiza una instalación en la que coloca todo lo que en una cocina oriental se usa, desde las pipetas de gas, hasta los platos, palillos, mesitas y todo dentro de un espacio, sin embargo, la atmósfera está desorientalizada, siendo un elemento importante la producción y consumo en serie, el consumo masivo, el capitalismo, como icono occidental. La obra pone en evidencia este momento actual en el que aun no desparecen los rituales orientales, más sin embargo, lo occidental permea lo suficiente como para no identificar las fronteras entre los códigos de una y otra cultura.
En su obra “house with coffee”, la casa inclinada, el artista invita a tomar un café dentro del lugar que no tiene una base horizontal, sino que está inclinada dando una sensación diferente de lo que es el espacio y la manera como lo concebimos, pero a partir de este hecho, quienes entran interactuan a partir de compartir la sorpresa del lugar, que se convierte un sitio para una conviviencia nueva.
Una obra que resulta bastante diferente en su materialización pero que conceptualmente encierra los mismos lineamientos sería la “ house that built cat.”. En su instalación, las ratas como si fueran los perseguidos se camuflan bajo una atmósfera en la que lo occidental como el ejército, alterna con objetos de una casa oriental. En un lugar habitado por diferentes espacios con fotografías, y motivos de militares y ratas por todos lados.
Su instalación “a long march” de camisetas en Málaga, en la que cada visitante se lleva una camisa, propone una dinámica de obra diferente, en la que la idea es que la obra vaya desapareciendo y los participantes se colocan una camisa que tiene leyendas referidas a la libertad.
La obra de este artista aborda varios intereses pero podríamos destacar dos aspectos. La primera se refiere a que en un mundo donde la influencia de occidente ha permeado los hábitos y comportamientos incluso de los orientales, resulta pertinente preguntarse cómo es que diferentes fusiones, conexiones y traslapes entre las dos culturas se van construyendo hasta producir una cultura oriental occidentalizada, o en una acepción menos fuerte, cómo lo oriental apropia ciertos aspectos de una cultura occidental invasora.
El trabajo de Rirkrit Tiravanija se propone entre uno de sus aspectos, visibilizar estas conexiones, fusiones, permeabilizaciones y traslapes a través de instalaciones, construcciones arquitectónicas o verdaderos happenings, en los cuales los que tienen la oportunidad de interactuar con la obra no solo son espectadores sino que toman el papel primordial de dar vida a la obra a partir de habitar, comer, entrar, salir, para producir una experiencia consciente de estas conexiones. Sus instalaciones cobren vida con los espectadores y la relación que entre ellos se genera. Esta relación se da a partir de habitar un espacio, o de compartir una situación en la que todos se ven obligados a interactuar con el otro.
Por último, es evidente la importancia del concepto de la libertad no solo en la expresión del artista, sino en el movimiento en las obras y las lecturas y relaciones que se producen.
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