El holocausto es a la vez, un hecho que quiere olvidarse pero al mismo tiempo es un hecho que reclama memoria. Gunter Grass se refiere en su ensayo "Escribir despues de Auschwitz" a esta paradoja. Por una parte el escritor fue parte de aquel periodo destructor, encontrando como primera vía para canalizar dicha experiencia, el arte, específicamente la escultura, y luego, la poesia y la escritura de novelas.
Afirma que después de las famosas palabras que Adorno dijera las cuales se referían a que la poesía no tenía cabida después de Auschwitz, su respuesta fue precisamente la resistencia como medio para no caer en este silencio.
En su larga carrera como novelista comenta que escribir después de lo ocurrido no es algo que sea solícito,en sus palabras, el pasado proyecta sus sombras y se da lo que él mismo denomina como "pasapresenfuturo". Su definición de un escritor es alguien que escribe contra el tiempo que pasa. Además, considera que aunque el tema parezca que rebasa los límites del ser humano, algo que todavía no se ha expresado debe decirse.
Pilar Calveiro en el libro "Memoria y escritura" del 2008, nos dice que entre la memoria y el olvido existe una relación compleja que elude precisiones. No puede circunscribirse a fórmulas sencillas-y mucho menos a la simplificación de las relaciones proporcionales como:a más memoria, menos olvido. Por el contrario, entre estos términos se establecen numerosas relaciones, diversas y casi siempre únicas, que exceden lo cuantitativo y lo complementario. La intención de este blog es alentar una discusión sobre esta relación y sobre el arte como archivo, en tanto su tema es la memoria, el silencio y el olvido.
martes, 11 de octubre de 2011
El arte como archivo
Lo que se ha denominado "el arte como archivo" tiene como primeros referentes a artistas como Walter Benjamin y August Sander, tal como lo analiza Ana María Guash.
Marita Sturken fue quien utilizó el término "el arte como archivo" en su texto "Reclaiming the Archive, Art, Technology, and culture memory".
El proyecto Arcade, archivo inacabado Walter Benjamin, es un archivo en el que hay 36 categorías fotográficas que tocan distintos temas de París, estas categorías son muy diversas puediéndose encontrar títulos como "Publicidad", "Teoria del progreso", "ciudad de sueño" que trataban de capturar la transformación de una ciudad, sus personajes y actividades. Este proyecto también está compuesto de fragmentos literarios, que conformarían un posterior ensayo o reflexion. En relación con la fotografía, los fragmentos tratan de hacer un recuento histórico de la fotografía y pasan por el análisis de la genealogía del fotomontaje.
El otro artista referente es August Sander, quien a través de su proyecto "Ciudadanos del siglo XX" retrata los diferentes personajes que considera forman estos ciudadanos, en grupos, es decir, los cientificos, los artistas, los agricultores, entre otros.
Respecto al arte como archivo, es posible hacer varias preguntas pues es un hacer que no tiene fronteras definidas, el primer problema del cuál se generan varias preguntas sería el de una tendencia que está entre el documento histórico y el trabajo artístico. Su caracter artístico se entiende así en tanto los artistas lo denominaron como tal.
Si ampliamos la reflexión sobre estas fronteras, nos encontramos con muchos otros trabajos que en principio tuvieron una intención como archivo histórico pero que pueden tener una cualidad estética. Éste tipo de trabajos que podrían ser los registros de muchos antropólogos, historiadores o sociólogos resulta problemático. De hecho esto ha ocurrido, el caso de muchas fotografías que se tomaron como documento histórico pero que luego se clasifican por críticos de arte o por los mismos fotógrafos como fotografías artísticas porque tienen un tratamiento poético por ejemplo en el manejo de la luz, el encuadre, las expresiones de los personajes, las sensaciones que trasmiten los paisajes como sería el caso de lo que se denominó el movimiento de la fotografía subjetiva en Alemania de la posguerra. En principio, muchas fotografías sólo cumplian su papel como documento histórico de los destrozos de la guerra, pero también contenían tal tratamiento poético o artístico, subjetivo, como lo denominarían los integrantes de tal movimiento.
Y al contrario, muchas fotografías que se hacen con una intención estética y artística sirven luego de documento histórico como sería el caso de Walter Reuter o Mariana Yampolsky.
Para resumir esto en una pregunta general, me refiero a si ¿existe una línea clara entre historia y arte, cuando nos referimos al arte como archivo?
Mi respuesta es que esta línea está desdibujándose cada vez más. Llegamos pues a una discusión clásica en la historiografía, la de la verdad histórica y las múltiples interpretaciones de un hecho. el solo hecho de documentar algo involucra ya una cierta interpretación.
Ahora bien, en esas múltiples interpretaciones, no podríamos negar que la subjetividad de quien registra por cualquier medio un acontecimiento estaría en el reportero gráfico, el historiador y el fotógrafo de arte. En tales casos no sería equivocado afirmar que el archivo tiene un doble objetivo, el de ser parte de un documento histórico y de una pieza artística.
Marita Sturken fue quien utilizó el término "el arte como archivo" en su texto "Reclaiming the Archive, Art, Technology, and culture memory".
El proyecto Arcade, archivo inacabado Walter Benjamin, es un archivo en el que hay 36 categorías fotográficas que tocan distintos temas de París, estas categorías son muy diversas puediéndose encontrar títulos como "Publicidad", "Teoria del progreso", "ciudad de sueño" que trataban de capturar la transformación de una ciudad, sus personajes y actividades. Este proyecto también está compuesto de fragmentos literarios, que conformarían un posterior ensayo o reflexion. En relación con la fotografía, los fragmentos tratan de hacer un recuento histórico de la fotografía y pasan por el análisis de la genealogía del fotomontaje.
El otro artista referente es August Sander, quien a través de su proyecto "Ciudadanos del siglo XX" retrata los diferentes personajes que considera forman estos ciudadanos, en grupos, es decir, los cientificos, los artistas, los agricultores, entre otros.
Respecto al arte como archivo, es posible hacer varias preguntas pues es un hacer que no tiene fronteras definidas, el primer problema del cuál se generan varias preguntas sería el de una tendencia que está entre el documento histórico y el trabajo artístico. Su caracter artístico se entiende así en tanto los artistas lo denominaron como tal.
Si ampliamos la reflexión sobre estas fronteras, nos encontramos con muchos otros trabajos que en principio tuvieron una intención como archivo histórico pero que pueden tener una cualidad estética. Éste tipo de trabajos que podrían ser los registros de muchos antropólogos, historiadores o sociólogos resulta problemático. De hecho esto ha ocurrido, el caso de muchas fotografías que se tomaron como documento histórico pero que luego se clasifican por críticos de arte o por los mismos fotógrafos como fotografías artísticas porque tienen un tratamiento poético por ejemplo en el manejo de la luz, el encuadre, las expresiones de los personajes, las sensaciones que trasmiten los paisajes como sería el caso de lo que se denominó el movimiento de la fotografía subjetiva en Alemania de la posguerra. En principio, muchas fotografías sólo cumplian su papel como documento histórico de los destrozos de la guerra, pero también contenían tal tratamiento poético o artístico, subjetivo, como lo denominarían los integrantes de tal movimiento.
Y al contrario, muchas fotografías que se hacen con una intención estética y artística sirven luego de documento histórico como sería el caso de Walter Reuter o Mariana Yampolsky.
Para resumir esto en una pregunta general, me refiero a si ¿existe una línea clara entre historia y arte, cuando nos referimos al arte como archivo?
Mi respuesta es que esta línea está desdibujándose cada vez más. Llegamos pues a una discusión clásica en la historiografía, la de la verdad histórica y las múltiples interpretaciones de un hecho. el solo hecho de documentar algo involucra ya una cierta interpretación.
Ahora bien, en esas múltiples interpretaciones, no podríamos negar que la subjetividad de quien registra por cualquier medio un acontecimiento estaría en el reportero gráfico, el historiador y el fotógrafo de arte. En tales casos no sería equivocado afirmar que el archivo tiene un doble objetivo, el de ser parte de un documento histórico y de una pieza artística.
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